El periodismo es una tarea grata, que gusta a quien la ejerce, que enaltece a los que buscan la verdad y mantienen una conducta ética probada. Muchos son los que pretenden dictar clases morales, los que desde un lugar determinado en los medios de comunicación quieren influenciar en la gente con sus opiniones. Desde nuestro lugar buscamos aportar nuestra visión como estudiantes de periodismo, asumir el desafío de diferenciar el show periodístico del periodismo puro, el reto de comprometernos a emitir ideas, conceptos, información, análisis y dejar de lado el plagio, la opinión sin conocimiento, la crítica carente de fundamento, etc., y disfrutar de esta actividad mientras un publico (no importa su dimensión) la recibe.A través de este lugar, queremos brindar información deportiva, actualidad de los distintos eventos como también de los distintos jugadores. Además, este blog, tendrá un alto grado de opinión. Pero vale aclarar, que de ningún modo la idea es idolatrar o defenestrar a nadie; sino, entender, que detrás de cada deportista hay personas, que sienten, viven y disfrutan al igual que todos, y que para muchos de ellos el deporte al que se dedican, es mucho…pero mucho más que un juego (*)


(*) Título extraído del libro Más que un juego correspondiente a la autoría de Juan Pablo Varsky

miércoles, 29 de septiembre de 2010

La ausencia del equilibrio

  El fútbol argentino parece no conocer términos medios, está caracterizado por los extremos, lo cual indudablemente acota cada vez más las posibilidades de análisis. Desde el vamos, es una liga compuesta por chicos que recién asoman el botín y veteranos históricos que pueden tener actuaciones salvadoras para sus respectivos equipos o un partido para el olvido. Por otro lado, si un técnico se la juega a tiempo y hace un cambio, pero le sale mal, la culpa es del técnico, no del jugador que no rindió; pero por el contrario, si demuestra un conformismo a la hora de sustituir a un jugador por otro, o saca a un volante por un defensor, es tildado de cobarde por sus hinchas e incluso, por los periodistas. Y finalmente, cuando no hay explicaciones o se trata de escapar de ellas, la culpa es del arbitraje (que sin dudas también deja mucho que desear). Ese es el panorama del fútbol nacional: va de jóvenes a futbolistas al borde del retiro, de valientes a cobardes, de la mediocridad a la injusticia protagonizada por los fallos arbitrales y de la magia y los cracks en un equipo que golea y que cuando pierde, merece los peores calificativos. Si el fútbol simplemente se tratara de eso, no sólo se volvería predecible, aburrido y pobre, sino que perdería su esencia y aquello que lo hace tan atractivo: la profundidad del análisis en cuanto al planteo, la idea de cada entrenador, el aprovechamiento de las habilidades, la valoración del juego.
 Hace poco, Cappa declaró que no hay un equipo que juegue mejor que River. Eso denota la situación que atraviesa entonces, el fútbol local: según el entrenador de River, no hay un conjunto mejor que ese que no pudo superar a un Quilmes que acaba de ascender. Si tenemos en cuenta eso, es de esperarse que San Lorenzo, más allá de estar en la conversación de los de arriba sufra altibajos y diste mucho de convertirse en un auto último modelo. Que Estudiantes, considerado el mejor equipo actualmente, derrote a Boca y luego sea bastante pasivo a la hora de atacar o aumentar la diferencia, y que aún no logre superar la ausencia de Boselli. Que Vélez se luzca cuando los de arriba se conectan, pero sufra caídas en la Bombonera, con un equipo que perdió jerarquía futbolística y que si bien tiene falencias defensivas, no tiene ideas claras ni actitud a la hora de la tenencia del balón (una actitud que viene desde la salida a la cancha, cuando el mismo Borghi señala que no puede pensar que Boca salga a ganar todos los partidos). Que Independiente no encuentre el rumbo, Racing no tenga un plan concreto para saber aprovechar las potencialidades de sus jugadores y no muestre alternativas, y que en este contexto, Godoy Cruz se anime, Arsenal intente ser la revelación y Banfield sea el modelo de equipo.
 Si seguimos con esa comparación entre opuestos, la pasión dice presente acá, pero los mejores futbolistas están afuera y la ilusión no está puesta en pibes que recién empiezan y que prometen a futuro, sino en pedir desaforadamente que Ortega y Riquelme jueguen y marquen la diferencia. Por eso, es hora de dejar los prejuicios y el exitismo de lado y reconocer la decadencia del fútbol nacional...como quien dice admitir algo es el primer paso para corregirlo.